La preocupación por las estafas telefónicas y virtuales alcanza a vecinos de La Plata que aseguran estar recibiendo llamados de desconocidos que se presentan como empleados de empresas financieras, plataformas digitales e incluso supuestos representantes de organismos provinciales vinculados a la investigación de ciberdelitos.
Según los testimonios recogidos, algunos afectados ya realizaron denuncias ante la Policía, mientras crece la inquietud por el manejo de información personal y la posibilidad de que estos datos sean utilizados para contactar a familiares, amigos y conocidos.
Las maniobras denunciadas utilizan diferentes argumentos para generar confianza o temor: compras no reconocidas, movimientos bancarios sospechosos, cuentas supuestamente comprometidas y advertencias sobre posibles delitos informáticos.
Una de las situaciones quedó registrada en una conversación telefónica en la que un hombre, que se identifica como Nicolás Sánchez, asegura comunicarse desde el sector de seguridad de Mercado Pago y Mercado Libre.
Durante el llamado le informa a una mujer que una persona desconocida estaría utilizando su cuenta para realizar compras desde otro dispositivo.
El interlocutor menciona nombres, datos de identidad y un supuesto domicilio de entrega sobre la avenida San Martín al 1500, en Quilmes. Asegura que existe una maniobra fraudulenta y comienza a describir operaciones relacionadas con líneas de crédito y cuentas bancarias.
Sin embargo, la mujer advierte numerosas contradicciones y comienza a cuestionarlo.
En un momento de la conversación, el supuesto operador le agradece por una compra que ella nunca realizó, pese a que previamente le había advertido sobre operaciones sin autorización.
“Me estás hablando de un delito informático, me estás hablando de que una persona está usando mi cuenta y me estás agradeciendo por una compra que yo no realicé”, le responde.
Más adelante, después de escuchar referencias a domicilios y supuestos movimientos financieros, la mujer es contundente:
“Comprendí lo que me dijiste, pero ningún dato es correcto”.
La grabación muestra cómo el interlocutor intenta sostener su relato pese a las inconsistencias. No permite comprobar que las operaciones mencionadas hayan existido ni que se haya producido un acceso indebido a la cuenta.
Uno de los aspectos que más preocupa a los vecinos es la vulnerabilidad que experimenta una persona cuando sospecha que desconocidos pueden tener acceso a su información privada.
Uno de los damnificados describió la situación como espantosa, especialmente por la incertidumbre que genera no saber hasta dónde puede circular esa información ni quiénes podrían utilizarla.
Según su testimonio, el problema puede extenderse mucho más allá de una víctima individual. Los datos obtenidos por los responsables de las maniobras podrían utilizarse para iniciar una cadena de llamados a los contactos de la persona afectada.
Familiares, amigos, compañeros de trabajo y conocidos pueden recibir comunicaciones en las que se mencionan datos reales o vínculos personales para generar una falsa sensación de confianza.
El temor, explican los afectados, no se limita a la posibilidad de perder dinero. También aparece la angustia de sentirse expuestos, de desconocer quién maneja su información y de que otras personas de su entorno puedan resultar perjudicadas.
Aunque los testimonios advierten sobre este riesgo, todavía no está determinado cómo habrían obtenido los autores de los llamados esos datos ni si existió una vulneración de las cuentas de las plataformas mencionadas.
El problema no se limita a personas anónimas. El periodista de espectáculos Lucas Bertero, vinculado a El Trece, hizo pública una experiencia que, según relató, comenzó el 7 de septiembre y transformó por completo su vida cotidiana.
En declaraciones difundidas por sus redes sociales y recogidas por El Destape el 21 de octubre de 2026, contó que fue víctima de una estafa virtual mediante la cual desconocidos habrían utilizado sus datos personales para gestionar créditos y realizar compras a su nombre.
Bertero describió las consecuencias como una pesadilla: cuentas vacías, préstamos millonarios que no había solicitado y amenazas.
El periodista también habló del impacto emocional que le provocó el episodio y de la incertidumbre de descubrir que terceros podían operar utilizando su identidad.
Su testimonio comenzó con una reflexión habitual entre quienes creen estar protegidos frente a estos delitos: “A mí no me va a pasar”.
Después de atravesar la experiencia, decidió hacerla pública para advertir que cualquier persona puede convertirse en víctima, independientemente de su actividad o nivel de conocimiento.
Su caso refleja uno de los mayores temores manifestados por los vecinos platenses: que la información personal termine siendo utilizada para realizar operaciones sin consentimiento.
Otro caso que tuvo repercusión nacional fue el del actor Jorge Martínez, de 79 años, quien reveló haber atravesado dos estafas virtuales que, según aseguró, terminaron con el vaciamiento de sus cuentas bancarias.
Según relató, una de las maniobras comenzó después de realizar una compra en la plataforma Temu. Días más tarde recibió un llamado de personas que le informaron que había sido seleccionado como supuesto cliente destacado y que recibiría un premio de 500.000 pesos.
Para concretar esa presunta acreditación, le solicitaron información bancaria. Martínez confió en la propuesta y facilitó datos de acceso a su cuenta.
Posteriormente, su oficial bancario le consultó por dos créditos que habían sido gestionados a su nombre y que el actor aseguró desconocer.
El episodio terminó, de acuerdo con su testimonio, con la pérdida de sus ahorros.
Pero no fue la única situación que atravesó. También contó que había sido engañado mediante una supuesta plataforma de inversiones que prometía ganancias y utilizaba imágenes de figuras públicas para otorgar credibilidad a la propuesta.
Después de realizar un depósito inicial y recibir comunicaciones sobre aparentes rendimientos, volvió a proporcionar información bancaria y aseguró haber perdido el dinero que todavía conservaba.
Su experiencia demuestra cómo diferentes estrategias —un premio inesperado, una devolución de dinero o una inversión aparentemente rentable— pueden convertirse en puertas de entrada para una estafa.
El Banco Central de la República Argentina advierte que las estafas pueden comenzar mediante llamadas telefónicas, mensajes de WhatsApp, correos electrónicos o perfiles falsos que simulan representar a instituciones conocidas.
Entre las principales recomendaciones se encuentran no compartir contraseñas, códigos de verificación ni datos bancarios; evitar ingresar a enlaces enviados por desconocidos; no instalar aplicaciones a pedido de supuestos operadores y no realizar movimientos financieros mientras se mantiene una comunicación sospechosa.
También es fundamental verificar cualquier advertencia directamente desde las aplicaciones o los canales oficiales de las entidades involucradas.
Ante una operación desconocida, se recomienda contactar de inmediato a la entidad financiera, proteger las cuentas y efectuar la denuncia correspondiente.
Los testimonios de vecinos platenses y las experiencias públicas de Lucas Bertero y Jorge Martínez exponen diferentes dimensiones de un mismo problema: el riesgo de que delincuentes utilicen engaños e información personal para perjudicar económicamente a sus víctimas.
Mientras algunos casos comienzan con falsas advertencias de seguridad, otros utilizan premios, promociones o inversiones inexistentes.
Pero todos comparten un elemento central: la manipulación de la confianza.
Para quienes atraviesan estas situaciones, las consecuencias no siempre terminan cuando se corta una llamada o se bloquea una cuenta. La incertidumbre, el temor por los datos personales y la preocupación por los contactos cercanos pueden prolongarse mucho después.
La advertencia de los damnificados es clara: nadie está completamente exento de recibir un intento de estafa y desconfiar de una comunicación inesperada puede ser el primer paso para evitar consecuencias mayores.