12/08/2026 - Edición Nº435

Interes general

ORGULLO PLATENSE

Tiene 73 años, aprendió a nadar de grande y volvió de El Calafate con cinco medallas de oro

11/08/2026 10:38 | Celia Luna Olmos comenzó a nadar a los 43 años por recomendación médica y convirtió aquella decisión en una historia de superación que ya lleva tres décadas.



Celia Luna Olmos tiene 73 años y una historia que demuestra que nunca es tarde para empezar un nuevo desafío. La nadadora platense regresó de El Calafate con una cosecha extraordinaria: obtuvo cinco medallas de oro en la Copa Mundial de Aguas Abiertas de aguas frías.

La deportista se impuso en las pruebas de 25 metros mariposa y 25, 50, 100 y 200 metros libres, resultados que la ubicaron entre las grandes protagonistas de su categoría.

Pero detrás de esas medallas hay un recorrido que comenzó mucho antes. A los 43 años, por problemas de salud, los médicos le recomendaron realizar yoga o natación. Eligió la pileta y encontró en el Club Universitario de Gonnet una actividad que terminaría transformándose en una pasión para toda la vida.

Con el tiempo se incorporó a un equipo máster y comenzó a entrenar con mayor exigencia. También aprendió a nadar mariposa y, en 1998, disputó su primer campeonato sudamericano, donde consiguió una medalla de bronce en los 200 metros.

Desde entonces participó en unas 40 competencias nacionales, con numerosas presencias en el podio, además de incursionar en aguas abiertas durante los veranos.

Su desafío más particular comenzó en 2017, cuando tenía 64 años. Decidió animarse a nadar en aguas frías y progresivamente se acostumbró a temperaturas cada vez más bajas. Llegó a competir en escenarios patagónicos donde el agua podía alcanzar apenas los tres grados.

La experiencia también la llevó a protagonizar desafíos internacionales y a participar de un nado simbólico en las Islas Malvinas como homenaje a los excombatientes y caídos argentinos.

Incluso una operación de reemplazo total de cadera no logró detenerla. Antes de viajar a Malvinas, decidió afrontar la intervención para poder cumplir con el objetivo que se había propuesto.

A punto de cumplir 74 años, Celia mantiene la misma filosofía que la llevó a meterse por primera vez en una pileta: seguir teniendo metas y proyectos. Su historia vuelve a demostrar que la edad no necesariamente marca un límite cuando todavía quedan desafíos por cumplir.