La crisis por la falta de GNC se agravó en La Plata y generó un escenario sin precedentes para la capital bonaerense. En medio de una demanda récord de gas impulsada por las bajas temperaturas, gran parte de las estaciones de servicio permanecen sin suministro o funcionan con severas restricciones, afectando a miles de usuarios que dependen del combustible para trabajar y movilizarse.
La situación se explica por las limitaciones impuestas al sistema de distribución para garantizar el abastecimiento residencial durante la ola polar. Las estaciones con contratos interrumpibles fueron las primeras en dejar de recibir gas, mientras que incluso aquellas con contratos firmes comenzaron a sufrir reducciones de entre el 30% y el 50% en los volúmenes habituales de suministro.
Como consecuencia, las pocas bocas de expendio que continúan operativas registran largas filas durante gran parte del día. En algunos casos, los conductores deben esperar varias horas para cargar combustible, mientras que taxistas, remiseros y transportistas advierten sobre pérdidas económicas crecientes debido a la imposibilidad de desarrollar su actividad con normalidad.
El problema impacta especialmente en el transporte de pasajeros y en quienes utilizan vehículos convertidos a GNC como principal herramienta de trabajo. Durante los últimos días se multiplicaron las protestas y reclamos de distintos sectores, que exigen una pronta normalización del servicio y medidas que permitan garantizar el acceso al combustible.
Desde la distribuidora de gas explicaron que las restricciones responden a la necesidad de preservar la presión del sistema y asegurar el suministro para los hogares en un contexto de consumo extraordinario. Sin embargo, comerciantes y trabajadores del sector aseguran que la situación ya genera consecuencias económicas importantes para las estaciones de servicio que permanecen sin actividad.
Mientras persiste la incertidumbre sobre cuándo volverá la normalidad, el faltante de GNC se convirtió en una de las principales preocupaciones de la región. La combinación de temperaturas extremas, alta demanda energética y restricciones operativas mantiene en alerta a usuarios, empresarios y trabajadores que dependen diariamente del combustible para sostener sus actividades.