El Mercado Bonaerense Fijo volvió a actualizar su lista de precios y refuerza su estrategia para sostener el consumo en la ciudad. Con ofertas en alimentos esenciales y un reintegro del 40% a través de Cuenta DNI, el espacio se posiciona como una referencia para el bolsillo en un escenario económico complejo.
Los nuevos valores, vigentes hasta el 28 de abril, incluyen productos clave de la canasta básica. En carnes, uno de los rubros más sensibles, aparecen precios competitivos como asado a $10.000 el kilo, carne picada a $15.000 los dos kilos, bife a $12.500, falda a $5.000, cuadrada a $14.900 y peceto a $15.500. En el sector de granja también hay alternativas accesibles, como tres kilos de pata muslo a $12.000, alitas a $2.500 el kilo y medallones de pollo a $6.800.
La panadería continúa funcionando como ancla con pan a $2.200 el kilo y facturas a $4.000 la docena. En lácteos y productos de almacén, los precios también buscan competir con grandes superficies: leche sachet a $1.100, larga vida a $1.300, queso cremoso a $7.300 el kilo y yogures en promoción. A su vez, productos secos como lentejas, avena y miel se ofrecen a valores accesibles para fomentar el consumo diario.
Uno de los diferenciales del mercado es la participación de cooperativas y productores locales, que reducen la intermediación. Allí se destacan precios como papa a $4.000 la bolsa, tomate a $2.000 los dos kilos, banana a $3.000 y huevos a $9.000 los dos maples. Este esquema fortalece la economía social y acerca producción regional al consumo urbano.
El mercado también incluye opciones en limpieza, bebidas y congelados, con combos familiares y promociones que amplían la oferta más allá de los alimentos. Sin embargo, el principal incentivo sigue siendo el reintegro con Cuenta DNI: una compra puede reducirse significativamente gracias al tope semanal de devolución, generando una diferencia concreta frente a supermercados y comercios tradicionales.
En un contexto de caída del poder adquisitivo, el crecimiento de este espacio impacta en el consumo local y también en las ventas de negocios de cercanía. Al mismo tiempo, refuerza el rol del Estado provincial como formador indirecto de precios. Con la inflación aún presente, este tipo de iniciativas se consolidan como una herramienta clave para sostener el acceso a productos básicos en La Plata.