Las estaciones de servicio de La Plata registraron un nuevo aumento en los combustibles, el cuarto en apenas dos semanas, con subas que oscilaron entre el 1% y el 5% según la marca y el tipo de producto.
El incremento volvió a golpear el bolsillo de los automovilistas y encendió alertas en el sector productivo, ya que el precio de la nafta premium se acerca a los $2.300 por litro, consolidando una escalada sostenida durante marzo.
En YPF, la nafta súper pasó a $1.929, mientras que la Infinia alcanzó los $2.112. En tanto, el Infinia Diesel trepó a $2.180, marcando uno de los mayores aumentos en esta ronda.
Por su parte, Shell mostró subas más moderadas en la nafta súper, pero mantuvo incrementos en su línea premium, donde la V-Power superó los $2.200.
En el caso de Axion Energy y Puma Energy, las pizarras también reflejaron aumentos en línea con el resto del mercado, con productos premium que superan ampliamente los $2.100.
El impacto de estas subas no se limita al consumo individual. El encarecimiento de los combustibles repercute directamente en los costos de transporte, logística y producción, generando un efecto en cadena que presiona sobre los precios de bienes y servicios.
Entre las principales causas de esta dinámica se encuentra el aumento del precio internacional del petróleo, especialmente del Brent, que superó los 100 dólares por barril en medio de tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Este escenario obliga a las petroleras a ajustar sus precios para cubrir costos, trasladando el impacto al mercado local y profundizando la presión inflacionaria.
Con este panorama, marzo se consolida como un mes marcado por la volatilidad en los surtidores, mientras llenar el tanque se vuelve cada vez más costoso y afecta tanto a los consumidores como a toda la cadena económica regional.